domingo, 11 de agosto de 2013

{Mirrors - Capítulo 6}

» Mis padres no son padres normales como los tuyos o como los de Harry. Mis padres son vampiros y no sabían que mi madre se podría quedar embarazada. Durante siglos se pensaban que jamás podrían tener hijos pero un día surgió. Mi madre se quedó embarazada de mí hace cosa de cien años y pocos años después tuvieron a mi hermano. Ellos dos son inmortales pero yo no lo soy, es verdad que envejezco lentamente pero llegará un día en el que moriré. No soy como ellos, ellos no tienen pulso pero yo sí, por mis venas corre sangre normal, no es normal porque es sangre de monstruo pero es sangre. La sangre de mis padres puede curar y puede convertir, la mía no lo sé pero tampoco quiero comprobarlo. La descabellada idea de mis padres es convertirme en cuanto cumpla los dieciocho años. Yo siempre me he negado a eso y saben perfectamente que soy capaz de acabar con mi vida antes que ser uno como ellos. Nunca he aceptado esto que soy. Es cierto que tengo una velocidad, un oído y una vista excelente pero no me atrae eso. Quiero ser un chico normal. Envejecer normal. Tener una vida normal.  « 
» Ahora sólo tengo un objetivo; darle caza a esa cazadora, a la que te hizo eso el otro día. La conozco desde hace años. Una noche mis padres salieron como muchas veces hacen, para aparentar normalidad, aunque ellos sí son una pareja normal.  Empezó a llover y a tronar, yo tenía que cuidar a mi hermano que no era ninguna carga para mí. Me encantaba estar con él, jugar con él, cocinar para él, era todo para mí. Mis padres siempre me habían advertido de que existía algo, una fuerza, un grupo de “personas”, eran criaturas mágicas, que querían acabar con nosotros, con todos los vampiros o los nacidos en familias de vampiros. Iban en especial a por mi familia porque era la primera familia en procrear. Muchas veces habían atacado a mis padres pero siempre eran marionetas o subyugados de esas criaturas pero esa noche en mi casa se presentó el líder, el amo, o mejor dicho, la líder de ese ejército. Mató a mi hermano a sangre fría. Se reía escandalosamente. Prometió volver a por mí y hacerme cosas peores. Mis padres no se arriesgaron y me metieron en este internado, pidieron habitación individual y aunque tú no lo veas, hay protección por todos lados.  Mi hermano era mi punto débil, y esa mujer ha ido a por todos mis puntos débiles. Por eso he roto mi relación de amistad con Josh. Por eso procuro ser malvado y que nadie se me acerque. Procuro no encariñarme con nadie pero ahora os tengo a Harry y a ti, y sabe mis dos puntos débiles. Quizás más.  « 
»Desde pequeño, mis padres me intentaron dar clases de autodefensa pero no podían y me llevaron con Gornid, el hombre de la casa del bosque, el mentor de Gango y Lala, mi mentor. Él me enseñó a luchar, a defenderme y a proteger a mis seres queridos. Me enseñó a no encariñarme fácilmente y a no autodestruir lo que aún queda de mí. Él sabe preparar todo tipo de pociones, sabe curar y malherir, por eso acudí a él. Él sabía cómo curarte lo que la cazadora te había hecho o eso pensaba yo. Tenía sólo algunas medicinas temporales. Descubrió lo que te hizo. Con un rayo de penetración, introdujo en tu cuerpo una sustancia que desconocemos pero que sabemos lo que hace. Esa sustancia te come por dentro y te debilita. Tu no sientes nada pero poco a poco te quedas sin fuerzas, o te cuesta un poco más respirar. Gornid ayudado por Lala y Gango está preparando el antídoto pero de momento debes tomarte todas las pociones temporales que te dé.  « 
-      ¿Y si no encuentra el antídoto? – preguntó Rosmarie. Su voz sonaba como un susurro. Le daba miedo la respuesta de Zayn. Mucho miedo.
-      Lo encontrará – la consoló Zayn pero él sabía lo difícil que era eso.
-      ¿Y eso de Javaad qué es? – preguntó tragando saliva. Era mejor no saber la respuesta a la pregunta de antes - ¿Y lo de tu relación con Josh?
-      Poco a poco – le contestó Zayn entre sonrisas poco convencedoras.
» Desde pequeño todos me llamaban Javaad pero desde que estoy aquí todos me llaman Zayn, es como me di a conocer. De pequeños, Josh era mi vecino, era mi mejor amigo y gracias a sus padres los míos encontraron este internado tan apartado del mundo. Josh sabe la historia corta. Que alguien me persigue, una cazadora y que debíamos cortar nuestros lazos por su propio bien. Él no sabía porque me perseguía ni tampoco quería dejar de ser mi amigo. Ahí fue cuando cambié. Me peleé con él a base de golpes, me comporté mal con él, hice todo eso que él odiaba. Él aún no entiende porque hice eso pero no quiero que esté involucrado en esto. Se merece una buena vida. « 
Rosmarie se tiró encima de él y lo abrazó. Era un gran amigo. Ella sabía que detrás de esa fuerza y de ese tipo duro había alguien con sentimientos y con una terrible historia. Ahora sabía para que estaba entrenando. Sabía que Zayn la necesitaba y que a ella jamás podría apartarla de su lado. No se podía imaginar que su amigo fuera un vampiro o medio vampiro. De todos los pensamientos que la habían asaltado estos días, ninguno de ellos la había preparado para esto. Era todo tan descabellado. Le dio un beso en la mejilla y salió sin decir nada.

Era la tercera tarde que Henar y Harry quedaban. Pasaban un tiempo genial juntos. Entre risas y bromas las horas volaban. Harry llevó a Henar a un sitio desconocido, o al menos no le quería decir a donde la llevaba.
-      ¿A dónde vamos? – le volvió a preguntar Henar.
-      Ya lo verás – Harry entrelazó sus dedos con los de Henar, cogió un bolso gigante negro y se lo echó al hombro, y empezó a andar – No seas impaciente. – le rozó los labios con los suyos dulcemente y siguieron andando. Llegaron a la puerta trasera del internado. Salieron fuera y empezaron a andar de nuevo. Fuera el sol aún brillaba con fuerza, era una fuerza débil de otoño pero brillaba en su más perfecto resplandor.
-      ¿Harry? – Henar presionó la mano de Harry que no paraba de andar y aunque lo tenía de espaldas podía ver una gran sonrisa dibujada en su cara.
-      Escucha – se pararon en seco y agudizaron sus oídos. Henar no oía absolutamente nada.
-      No oigo nada – Harry empezó a reírse – No me hagas pensar que estás loco y me dé media vuelta.
-      No seas tonta – Harry empezó a andar y la mano que Henar tenía cogida a la de Harry la obligó a andar también – Era el silencio lo que quería que escucharas. El silencio. Maravilloso silencio – suspiró.  Al cabo de unos minutos pararon en un lugar precioso. Era un campo aún verde, un campo que caracterizaba a la primavera, no al otoño. El campo poseía hierba y flores, también había dos casas rodeadas por algunos árboles altos. Henar no podía identificar de qué clase de árbol se trataba. El campo estaba atravesado por un río que separaba las dos casas y en medio había un pequeño puente en semicírculo de madera. Un camino antiguo de arena y polvo se abría paso a la derecha del río. En frente, la primera casa, estaba rodeada por setos, arbustos y flores de todos los colores y todos los tipos. La casa era antigua, de una planta y de madera, era una casa rústica, como a ella le gustaba. - ¿Qué te parece?
-      Es precioso – sus ojos brillaban mientras miraba aquel paisaje. Harry la miraba y en sus ojos veía reflejado todo el paisaje. En sus ojos todos se veía más bonito. Sonrió satisfecho y le entregó el bolso - ¿Qué hay aquí?
-      Espera, no lo abras – Harry salió corriendo hacia la casa, una mujer mayor lo abrazó, le dio un beso en la frente y le entregó una cesta. Harry volvió a su lado – Picnic – la cogió de la mano como en el internado y siguieron andando hasta el puente, lo cruzaron y se sentaron en medio del campo. – Ya puedes abrir la bolsa – dijo éste mientras colocaba un mantel con cuadros rojos y blancos sobre la hierba y abría la cesta. Henar abrió el bolso y dentro estaban todos sus objetos de fotografía.
-      ¿Y esto? – ella no sabía cómo interpretar todo esto.
-      Me parece un lugar ideal para mostrar tu don – dijo él entre sonrisas – y de paso cenamos aquí.
-      Es todo tan … perfecto – se sentó a su lado, rodeó su cuello con sus brazos, lo atrajo hacia ella y lo besó - ¿Y de que conoces a esa señora?

-      Es mi abuela – le contestó Harry.

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